
Las primeras referencias a las antiguas menangeries (casas de fieras) se remontan al Antiguo Egipto, donde extraños enterramientos de animales en Hieracómpolis fechados en torno al 2500 a. C. apuntan a la existencia de colecciones recabadas por los grandes gobernantes como símbolo de su poder. En China, el rey Wen Wang (s. XI a. C.) mandó construir un gran parque de animales al que puso por nombre Ling-Yu (Jardín de Inteligencia); allí se exhibieron por primera vez los hoy tan cotizados osos panda. Otras colecciones famosas fueron las del rey Salomón (s. X a. C.), Semíramis de Asiria (s. IX a. C.), o Nabucodonosor II de Babilonia (s. VI a. C.). Es bien sabido que Alejando Magno (s. IV a. C.) solía enviar a Grecia los animales que capturaba en sus expediciones militares. Es más: mientras que egipcios y romanos eran más dados a los espectáculos públicos de animales, los griegos se dedicaban a su estudio. Ya en la Edad Media, destacan las colecciones del emperador Carlomagno (s. VIII), Enrique I de Constantinopla (s. XIII), y Felipe VI de Francia (s. XIV). Al otro lado del charco, Hernán Cortés quedaría maravillado al descubrir la impresionante colección que el emperador azteca Montezuma II (s. XV) hizo reunir desde todos los rincones de su imperio.
Dando un salto a la era moderna llegamos a Viena, donde en 1752 se inauguró el zoo más antiguo del mundo. Claro que como colección privada del emperador Francisco I, y no sería hasta 1778 cuando se abrirían las puertas al pueblo llano, aunque sólo los Domingos y para “personas considerablemente elegantes”. En 1828, la ZSL inaugura el Zoo de Londres, aunque esperaría hasta 1847 para abrir las puertas al público en general: es el primer zoológico científico del mundo. Ya en mi querida Alemania, y tras las inauguraciones del Zoo de Berlín (1844) y del Zoo de Frankfurt (1858), tiene lugar la apertura del Jardín Zoológico de Colonia en 1860.

No puedo culpar a la gente por acudir en masa a ver a una elefantita, yo la vi apenas un año después de su nacimiento y era una ricura. De hecho, mi pasión por los animales me llevó a viajar durante 12 horas en tren para ver a la osezna Flocke, estrella del Zoo de Nürnberg, pero esa es otra historia. De momento, os dejo algunas de las fotos que tomé en tan soleado día. ¡Disfrutadlas!
Fuentes:
- Encyclopædia Britannica - Zoo (en inglés).
- El primer Zoo del mundo - Hieracómpolis, Egipto (en inglés).
- Zoo de Londres (en inglés).
- Zoo de Viena, Zoo de Berlín, Zoo de Frankfurt y Zoo de Colonia (en alemán).
Venga, va, te voy a guarrear este post también, aunque a mi los animales solo me gustan cocinaditos jeje!
ResponderEliminarbesos
Después de mucho pensar qué responder a eso, querida Morena, sólo se me ocurre una pregunta: ¿es un perro de la pradera liándose un porro eso que veo en tu foto del perfil? xD
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